miércoles, 25 de julio de 2012

Una vela que cobró vida a las 2:45 de la tarde

Fue normal que la vela cobrara vida. No fue nada del otro mundo pues simplemente necesitaba que lloviese precisamente ese día a esa precisa hora. Nadie, absolutamente nadie, se enteró de tan maravilloso suceso pues la vela estaba comodamente ubicada en el Monasterio de Rongbuk, un templo budista ubicado en lo que se conoce como "El monte Everest". Lo primero que pensó la vela luego de su desdoblamiento en este mundo fue que no podía ver nada. Lo subsecuente fue algo muy normal; pasó por las fases normales por las que pasan las millones de velas que cobran vida todos los días en este mundo: tuvo frustración, miedo, crisis existencial, sufrió de varicela y tuvo un ápice de esperanza; pero al final, y luego de muchas meditaciones, su corta vida finalizó luego de que la llama que iluminaba sus ideas la consumiera por completo. Su último pensamiento fue: "Bueno, al menos podré reencarnar en algo diferente la próxima ocasión"; pensamiento, que por cierto, se sale por completo de mi entendimiento ya que alcanzar en 2 horas una idea que le tomó a muchos hombres idear en 2000 años no es algo muy común que digamos. Quizás se publiquen millones de libros con respecto al porqué la vela pensó eso, pero por ahora solo nos queda especular.

domingo, 22 de julio de 2012

sábado, 21 de julio de 2012

Drácula drácula drá cha cha cha

Levantandose de la cama a media noche se dio cuenta que no estaba sola. Sentía una extraña pero dulce presencia a su alrededor. - dulce, dulce debido a que se había bañando con shampoo de cerezas antes de dormirse -. Era extraño, incluso, ya que no sabía porque se había despertado tan abruptamente. De hecho recordaba el sueño que estaba viviendo inmediatamente antes de abrir los ojos; ella era una princesa encadenada en una roca, atada con miles de cadenas al frente del mar - claramente era afrodita -. Lloraba y suplicaba por su vida ya que su pueblo la entregó como ofrenda al dios del mar para calmar su cólera. Sentimientos de desesperación y satisfacción de ser la elegida recorrían su cuerpo, además sabía que estaba soñando, era uno de esos sueños lúcidos que llaman por ahí. El caso es que su desesperación no encontró final pues se despertó en medio de la noche. Despierta, su corazón empezó a palpitar, cada vez más y más fuerte. Parada - claramente de pie - al lado de su cama, sentía como era observada. Observada por la pequeña abertura de su armario, por ese leve destello que se veía a un metro por encima del suelo. Era rojo - como los ojos que quedan en las fotos que tomamos con las cámaras baratas en horas de la noche -, rojo carmesí, sangriento. De repente su corazón, su mente y el punto rojo carmesí encontraron la tonada final... el destello rojo se multiplicó, dos, dos colmillos, un cuello, una damicela de los tiempos modernos desmayada en las manos de un vampiro. Claramente estaba soñando.